Sí, por supuesto. Cada uno de los tubos láser de CO2 fabricados en nuestras instalaciones se somete a una prueba obligatoria de envejecimiento al 100 % de potencia antes del embalaje final.
Como fábrica de origen orientada a la calidad, aplicamos un exhaustivo protocolo de rodaje multietapa de unas 10 horas para eliminar por completo la mortalidad infantil y garantizar una salida óptica en estado estacionario:
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Etapa 1: Desgasificación de alta tensión y activación de la cavidad resonante (~2 horas): Rodaje inicial de descarga de gas para neutralizar las trazas de impurezas internas y estabilizar la emisión de los electrodos.
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Etapa 2: Envejecimiento del núcleo a plena potencia continua (~6 horas): Funcionamiento continuo al 100 % de la corriente nominal para verificar el equilibrio térmico a largo plazo, la tolerancia a la deriva de potencia (<∓3 %) y la integridad del perfil del haz espacial Modo fundamental TEM00 bajo carga completa.
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Etapa 3: Verificación de arranque en frío previa al envío (~2 horas): Una prueba operativa final realizada tras el enfriamiento para confirmar la fiabilidad del encendido instantáneo, la estabilidad de la potencia y la ausencia de degradación del vacío.
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Seguimiento de calidad serializado: La potencia del láser, la tensión de funcionamiento y los perfiles del punto del haz registrados en tiempo real durante el proceso de envejecimiento se inscriben bajo el código de barras único del tubo y se adjuntan como certificado de inspección de fábrica.


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